La calidad nutricional de un alimento podría no depender únicamente de cuánto azúcar, sodio o grasas saturadas contiene. Especialistas en nutrición propusieron ampliar los criterios de evaluación e incorporar otros componentes, como los nutrientes esenciales, determinados aditivos y la presencia de microorganismos vivos.
El planteo fue presentado durante las XVII Jornadas Argentinas de Nutrición de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN), en el marco del panel “Más allá de los nutrientes críticos: hacia un nuevo modelo de perfilado nutricional y evaluación integral de los alimentos”, organizado por Profesionales Expertos en Nutrición Infantil (PROFENI).

Los especialistas señalaron que, debido a los nuevos conocimientos sobre alimentación y salud, los sistemas utilizados para determinar la calidad de los alimentos deberían actualizarse y contemplar la evidencia científica disponible.
Cómo se evalúa actualmente la calidad nutricional
Los sistemas de perfilado nutricional suelen analizar tanto nutrientes esenciales, como proteínas, fibra, vitaminas y minerales, como nutrientes críticos, entre ellos azúcares, sodio y grasas saturadas.
A partir de estos componentes, los alimentos pueden recibir un puntaje o ser incluidos dentro de distintas categorías según su perfil nutricional.

La doctora María Elena Torresani, especialista en Nutrición, sostuvo que el objetivo no es descartar las herramientas existentes, sino incorporar nuevos conocimientos para desarrollar modelos más completos que permitan orientar mejores decisiones alimentarias.

Un sistema que busca ampliar los criterios
El profesor Sergio Britos, director del Centro de Estudios sobre Políticas y Economía de la Nutrición (CEPEA) e integrante de PROFENI, presentó los avances de un Sistema de Perfil Integral de Alimentos desarrollado junto a su equipo.
La propuesta incorpora nuevas dimensiones para analizar la calidad de un producto. Una de ellas es la presencia de aditivos, especialmente aquellos sobre los que existe evidencia acerca de posibles riesgos para la salud.

También contempla la denominada “diversidad e integración de la matriz alimentaria”, que analiza tres aspectos:
- La extensión de la lista de ingredientes.
- La presencia y ubicación de alimentos enteros de grupos considerados protectores, como frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, lácteos, carnes y huevos.
- La presencia de microorganismos vivos.
El objetivo es reunir estas variables en un único puntaje que permita contar con una herramienta objetiva y trazable para evaluar de manera más integral los alimentos.

Según los especialistas, este enfoque podría ayudar a diferenciar productos con perfiles nutricionales muy distintos que actualmente pueden quedar dentro de una misma categoría debido a determinadas características de su procesamiento.
Qué pasa con el etiquetado frontal
La médica especialista en Nutrición Mónica Katz, también integrante de PROFENI y expresidenta de la Sociedad Argentina de Nutrición, analizó las fortalezas y limitaciones de los actuales sistemas de perfilado y del etiquetado frontal argentino.
La especialista señaló que uno de los desafíos consiste en evitar que una misma clasificación termine agrupando alimentos con características nutricionales muy diferentes.
En ese sentido, planteó que no sería necesario comenzar nuevamente desde cero, sino revisar y perfeccionar el sistema vigente a partir de la evidencia y la experiencia acumuladas.
El rol de los microorganismos vivos
Otro de los ejes del debate fue presentado por Gabriel Vinderola, doctor en Química e investigador del CONICET, quien abordó el concepto de “dosis diaria de microorganismos vivos”.
La investigación científica comenzó a analizar con mayor profundidad la relación entre el consumo habitual de microorganismos presentes en alimentos como el yogur y otros productos fermentados y distintos indicadores vinculados con la salud gastrointestinal, metabólica, cardiovascular y cognitiva.

Vinderola explicó que durante décadas la alimentación fue analizada principalmente desde la perspectiva de los micro y macronutrientes, pero que ahora surge una dimensión adicional: la cantidad de microorganismos vivos que las personas incorporan mediante la alimentación y sus posibles efectos sobre la salud.

El debate ante una futura actualización de las GAPA
La discusión adquiere especial relevancia frente a una posible actualización de las Guías Alimentarias para la Población Argentina (GAPA).
Para los especialistas de PROFENI, ese proceso debería contemplar los avances científicos producidos desde la elaboración de las guías actuales y evaluar el lugar que podrían ocupar determinados alimentos fermentados dentro de las recomendaciones.

El desafío de llevar la evidencia a la vida cotidiana
Durante las jornadas también se debatió sobre las dificultades para transformar el conocimiento nutricional en cambios sostenidos de conducta.
Los especialistas remarcaron que tener información sobre alimentación no garantiza que una persona pueda comprenderla, incorporarla a su rutina y mantenerla en el tiempo.

En ese contexto, la alfabetización alimentaria aparece como una herramienta para que las personas puedan interpretar de manera crítica la información disponible y convertirla en decisiones concretas y posibles.
La expansión de la inteligencia artificial como fuente de información nutricional también suma un nuevo desafío: lograr que el conocimiento científico pueda traducirse en recomendaciones claras y útiles para la vida cotidiana.

El objetivo planteado por los expertos es avanzar en tres frentes: mejorar la forma en que se evalúan los alimentos, actualizar las recomendaciones a medida que avanza la ciencia y generar herramientas que ayuden a las personas a tomar mejores decisiones sobre su alimentación.
Fuente: Medios







