Pamela Anderson revive el impacto que sufrió tras su diagnóstico de hepatitis C: “No soy una víctima, soy una vencedora”

La actriz contó que un médico le había dado unos 10 años de vida y relató el miedo, la culpa y las consecuencias emocionales que atravesó hasta superar la enfermedad.
Pamela Anderson revive el impacto que sufrió tras su diagnóstico de hepatitis C: “No soy una víctima, soy una vencedora”

Pamela Anderson recordó el duro impacto que tuvo en su vida el diagnóstico de hepatitis C que recibió en los años 90, cuando todavía no existía un tratamiento capaz de curar la enfermedad. La actriz habló sobre aquel período durante la gala de amfAR en Venecia, donde fue distinguida con el Award of Courage por su trayectoria y su historia de superación.

Pamela Anderson

“Era una sentencia de muerte. Eso es lo que me dijo mi médico: que probablemente tenía unos 10 años de vida”.

Anderson explicó que aquella noticia modificó profundamente su manera de vivir y de tomar decisiones. “Estoy segura de que eso influyó y corrompió mis decisiones”, sostuvo, y aclaró que su principal temor no estaba relacionado con su propia muerte, sino con lo que pudiera ocurrirles a sus hijos cuando todavía eran pequeños.

“Entré en modo sabotaje”

La actriz también reconoció que durante ese período atravesó un fuerte impacto emocional.

Según relató, el diagnóstico no solo afectó su salud, sino también la percepción que tenía de sí misma y su manera de relacionarse con el mundo.

El tratamiento que cambió su vida

En 2011 se encontró una cura para la hepatitis C y Anderson decidió invertir sus ahorros en un tratamiento que todavía se encontraba en sus primeras etapas. Finalmente, contó que en 2015 logró quedar libre de la enfermedad.

La actriz afirmó que el diagnóstico de hepatitis C alteró sus decisiones y profundizó su preocupación por el futuro de sus hijos pequeños

Sin embargo, la actriz explicó que superar la enfermedad no significó borrar automáticamente las consecuencias psicológicas que había dejado en ella.

“Mi experiencia de vergüenza y culpa también fue un viaje inconsciente. Sigue conmigo, me persigue”, expresó.

El peso de la culpa y la vergüenza

Anderson vinculó además esas sensaciones con experiencias traumáticas que había atravesado durante su infancia.

La actriz aseguró que esa mirada sobre sí misma la acompañó durante años, aunque con el tiempo encontró una forma de transformar aquellas experiencias a través de su trabajo artístico.

“No soy una víctima, soy una vencedora”

Anderson sostuvo que su proceso personal terminó convirtiéndose también en una fuente de inspiración para su faceta artística.

Finalmente, la actriz cerró su discurso con una reflexión sobre su transformación personal y la manera en que logró recuperar el control de su propia historia:

Fuente: Medios

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