Demolieron una construcción abandonada que generaba inseguridad en el barrio neuquino de Provincias Unidas

El terreno, ubicado sobre calle Río Mocoretá, era motivo de reclamos vecinales por su deterioro y por actividades delictivas. La intervención se realizó de manera conjunta entre la comisión vecinal, la Policía y el municipio.

Un terreno abandonado que desde hacía tiempo generaba preocupación entre los vecinos del barrio Provincias Unidas, en la zona noreste de la ciudad de Neuquén, dejó de ser un punto crítico. La estructura precaria que se levantaba en el lugar fue demolida tras un trabajo articulado entre la comisión vecinal, la Policía y el área de Limpieza Urbana del municipio.

El predio, ubicado sobre calle Río Mocoretá, presentaba un alto nivel de deterioro: sectores incendiados, partes sin techo, maleza crecida y construcciones improvisadas que no reunían condiciones mínimas de seguridad. En ese contexto, el lugar era utilizado como refugio nocturno y también como escondite de elementos vinculados a hechos delictivos denunciados en la zona.

La intervención fue el resultado de reclamos reiterados de la comisión vecinal, que venía advirtiendo sobre movimientos sospechosos, ingresos nocturnos y situaciones que alteraban la tranquilidad del sector.

A partir de esos avisos, se iniciaron gestiones para identificar a los propietarios del terreno y obtener las autorizaciones necesarias que permitieran actuar sin inconvenientes legales. Una vez cumplidos esos pasos, el municipio aportó maquinaria pesada y personal para realizar la limpieza del predio y avanzar con la demolición.

El comisario inspector Marcos Mazzone, coordinador de la Dirección de Seguridad Confluencia Zona Centro, explicó que el procedimiento fue fruto del trabajo conjunto: “Con la comisión vecinal venimos haciendo trabajo coordinado. Con personal de Limpieza Urbana detectamos un lugar abandonado, buscamos a los dueños y con los permisos pertinentes se pudo intervenir”.

Las tareas comenzaron con el retiro de basura y malezas acumuladas. Luego, las máquinas demolieron las estructuras que permanecían en pie, con el objetivo de evitar nuevas ocupaciones y eliminar un espacio que representaba un riesgo tanto para quienes ingresaban como para el entorno.

Con la demolición finalizada, el terreno quedó completamente despejado. El próximo paso será colocar un cerramiento perimetral y avanzar en su traspaso al Estado para definir un destino que impida que vuelva a convertirse en un foco de ocupación irregular “Ahora queda un predio vacío, limpio, va a tener un cerramiento y va a ser transferido al Estado”, señaló Mazzone.

La intervención se enmarca en una serie de acciones destinadas a recuperar terrenos baldíos y construcciones abandonadas que, según registros vecinales y policiales, suelen convertirse en focos de conflicto e inseguridad. En este caso, el derrumbe modificó de manera directa un espacio que durante meses había sido motivo de reclamos constantes en el barrio.

Fuente: Medios

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