Polo tecnológico: OpenAI proyecta en la Patagonia el mayor data center de IA de la región

La empresa líder mundial en Inteligencia Artificial eligió el sur argentino para su megaproyecto informático. Las claves radican en el clima frío natural, la disponibilidad de espacio y el acceso a energías limpias.

Durante décadas, Patagonia se instaló en mercados globales por su potencial energético. Hoy, exporta algo que el mundo necesita con urgencia creciente: capacidad para procesar inteligencia artificial (IA). En un planeta donde la demanda de datos creció un 17% solo en 2025 —según la Agencia Internacional de Energía— y donde el consumo eléctrico de los data centers alcanzará los 565 TWh globales en 2026, las grandes tecnológicas salieron a buscar territorios con tres atributos difíciles de combinar: energía abundante, espacio físico y estabilidad en el suministro. La Patagonia los tiene todos.

¿Por qué la Patagonia y no otro lugar del mundo? Previsiblemente la respuesta no es una sola. Es una suma de ventajas estructurales que, en el contexto del boom de la IA, se vuelven decisivas.

En un repaso rápido, sin dudas, se debe mencionar la abundante energía renovable. La región concentra algunos de los parques eólicos más potentes del hemisferio sur, con factores de capacidad superiores al 40%, y alberga represas hidroeléctricas de escala industrial. Entre ellas, la central Piedra del Águila, sobre el río Limay, con una capacidad instalada de 1,44 GW, operada por Central Puerto —una de las empresas que ya firmó memorando de entendimiento con Sur Energy para proveer energía al proyecto Stargate. Genneia, la mayor generadora de energía renovable del país, también forma parte del esquema de suministro.

Por otro lado, la respuesta también debe hacer foco en el territorio y la baja densidad poblacional. Un data center de escala hiperescala requiere espacio para infraestructura, expansión futura, corredores eléctricos y logística. La Patagonia ofrece todo eso sin los problemas de saturación que enfrentan otras regiones. El departamento de Confluencia, en Neuquén, sobre la línea de localidades cercanas al río Limay y el límite con Río Negro, es la locación que el consorcio viene afinando con el gobierno provincial.

El clima frío natural es otra variable clave. La refrigeración representa entre el 30% y el 40% del consumo eléctrico de un data center convencional. El clima patagónico reduce drásticamente ese costo energético, un factor que los operadores globales evalúan desde el primer momento de la selección de sitio.

La escala del proyecto y sus actores
Sur Energy, empresa fundada por Emiliano Kargieman —cofundador también de la compañía de microsatélites Satellogic— y el recientemente fallecido Matías Travizano, lidera el proyecto como desarrollador de energía e infraestructura. OpenAI actúa como principal comprador de capacidad de cómputo (offtaker), sin asumir directamente la inversión. La primera fase del proyecto —entre USD 7.000 y USD 10.000 millones— tenía como objetivo estar lista en dos años desde el anuncio.

El proyecto se encuadra en el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), el marco que el gobierno de Javier Milei implementó para atraer capital extranjero en tecnología y energía. Sam Altman, CEO de OpenAI, fue explícito al presentarlo: “Este hito va más allá de la infraestructura. Se trata de poner la inteligencia artificial en manos de la gente de toda la Argentina”.

A junio de 2026, ocho meses después del anuncio, los avances públicos son limitados. OpenAI confirmó que “es un proyecto complejo y de largo plazo” y ratificó su intención. En paralelo, Tesla analiza también la construcción de un data center en Neuquén, en asociación con YPF Luz, con una delegación prevista para julio de 2026.

El contexto global que explica el interés
La Patagonia no aparece en el radar de OpenAI por azar. Stargate Argentina sería el décimo nodo de la red global Stargate —tras proyectos en Texas, Nuevo México, Ohio, Emiratos Árabes Unidos, Noruega y el Reino Unido— y el primero en América Latina. La estrategia refleja una tendencia clara: las grandes tecnológicas buscan distribuir su infraestructura globalmente para reducir riesgos geopolíticos y acceder a energía más barata y limpia.

Tensiones tras el entusiasmo
El debate en Argentina no es solo sobre oportunidades. Hay cuestiones ríspidas que requieren un análisis detallado. Para empezr, los data centers de esta escala requieren millones de litros de agua dulce para refrigeración. La Patagonia ya enfrenta estrés hídrico, con ríos en caudales históricamente bajos. Ese consumo se sumaría al de Vaca Muerta, donde la actividad de fracking acumuló 17.300 pozos en 2025 con un consumo estimado de más de 1.038 millones de m³ anuales.

Por otro lado, el empleo. Estos proyectos generan miles de puestos durante la construcción, pero en operación una instalación de esta escala emplea entre 50 y cien personas de manera permanente. El RIGI no impone obligaciones sobre empleo nacional.

Para terminar, oro tema complejo es la regulación ausente. Brasil exige 100% de energía sustentable para otorgar beneficios fiscales a data centers (régimen REDATA). Chile tiene un Plan Nacional de Data Centers 2024–2030. Argentina no tiene regulaciones específicas para este tipo de instalaciones: solo beneficios fiscales sin condiciones de sostenibilidad, eficiencia hídrica ni compromisos de I+D local.

Fuente Medios

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