Una vecina de Neuquén denunció una experiencia crítica con la aerolínea Flybondi luego de permanecer más de ocho horas varada en un vuelo que debía trasladarla desde Buenos Aires hasta la capital neuquina. Según relató, el viaje estuvo marcado por demoras sucesivas, fallas técnicas, problemas de comunicación con la tripulación y falta de respuestas claras por parte de la empresa.
Roxana, la pasajera afectada, aseguró que no se trató de un hecho aislado y que días antes ya había sufrido retrasos similares. “Es una falta de respeto, este tipo de vuelos no debería existir más”, afirmó.
El servicio correspondía al vuelo 5304, que debía despegar el domingo a las 18:20 desde Aeroparque con llegada prevista a Neuquén a las 20:15. Primero fue reprogramado para las 19:45, con arribo estimado a las 22:10, pero finalmente los pasajeros aterrizaron cerca de las 2:25 de la madrugada y muchos recién pudieron regresar a sus hogares alrededor de las 3.
Según explicó Roxana, la aerolínea envió un correo electrónico informando la reprogramación. El embarque se realizó a las 19:45, pero poco después la tripulación comunicó que debían cargar combustible mientras los pasajeros permanecían dentro de la aeronave.
“Nos dijeron que la demora se debía al colapso de vuelos en el aeropuerto. Pensamos que podía pasar, pero después empezaron a sumarse más problemas”, relató.
Uno de los puntos más cuestionados fue la falta de comunicación durante la espera. De acuerdo con el testimonio, el comandante y parte de la tripulación no hablaban español con fluidez, lo que dificultó entender las explicaciones sobre la situación.
“Era imposible entender qué estaba pasando. Pedíamos que nos hablaran en castellano, pero no podían. El comandante hablaba un inglés mezclado y no se entendía nada”, sostuvo.
La pasajera indicó además que el avión pertenecía a una empresa extranjera que presta servicios para Flybondi, con tripulación que no dominaba el idioma. Según relató, cerca de las 21:47 se informó que debían esperar a un técnico proveniente de Ezeiza para autorizar el vuelo debido a fallas técnicas.
Finalmente, alrededor de las 22:25, los pasajeros debieron descender del avión para realizar una revisión de las turbinas. La situación generó preocupación y malestar entre los viajeros.
“Ya nos daba miedo volver a subir. Había muchas criaturas llorando, con hambre y sueño. Estábamos todos muy mal, cansados e incómodos”, contó.
La vecina describió un clima de tensión dentro del grupo de pasajeros, integrado por familias, niños y personas que debían trabajar al día siguiente. “El ambiente estaba caldeado porque nadie daba respuestas”, señaló.
Tras bajar de la aeronave, la empresa entregó vouchers para comida, aunque con horarios de uso que dificultaron aprovecharlos. “Nos los dieron cerca de las 22:30, pero nos dijeron que recién entre las 12 y la 1 de la mañana se podían usar. Al final no los usamos porque a las 12 nos llamaron para embarcar otra vez”, explicó.
Ante esa situación, varios pasajeros optaron por comprar comida por su cuenta, aunque algunos locales del aeropuerto no aceptaban pedidos mientras se organizaba la entrega de vouchers. “Cada uno compró lo que pudo, porque yo estaba en el aeropuerto desde las 4 de la tarde”, relató.
El vuelo finalmente despegó alrededor de las 00:30 y arribó a Neuquén a las 2:25 de la madrugada. Durante el trayecto, los pasajeros recibieron únicamente un snack y una gaseosa. “Llegué a mi casa cerca de las 3 de la mañana. Fue un viaje larguísimo, desde las 4 de la tarde hasta esa hora”, resumió Roxana.
Según estimó la pasajera, el avión transportaba entre 150 y 160 personas, con una ocupación casi completa.
La demora afectó no solo a quienes viajaban a Neuquén capital, sino también a pasajeros que debían continuar hacia otras localidades o trabajar temprano al día siguiente.
“Había gente que entraba a trabajar a las 7 de la mañana y otros que tenían que viajar por ruta a Catriel o Rincón de los Sauces. No pudieron descansar y eso también es un riesgo”, advirtió.
Roxana recordó además que el viernes anterior ya había sufrido una demora importante en otro vuelo hacia Buenos Aires, que debía salir a las 8:25 pero partió cerca de las 13 y llegó alrededor de las 15.
La pasajera cuestionó la falta de explicaciones por parte de la empresa y reclamó mayores controles sobre el servicio de las aerolíneas low cost. “Nadie dio una respuesta clara de qué pasó ni por qué llegamos a esa hora. Es una falta de respeto”, concluyó.
Fuente: Medios




