En este nuevo mundo con cambios veloces en nuestra vida cotidiana, el manejo del dinero y más aún en la economía familiar se vuelve cada vez más importante y es por este motivo que muchos especialistas y profesionales coinciden que la educación financiera debe comenzar desde la infancia.
Enseñar estos valores de una manera efectiva y sostenida es enseñar a nuestros hijos a través de los ejemplos sobre la importancia en la colaboración de las tareas de la vida cotidiana, tales como ordenar la habitación, ayudar a poner la mesa, cuidar de las mascotas o participar de las compras.
Esta última actividad principalmente sirve para fomentar la responsabilidad y el trabajo en equipo. Hacer las compras en familia puede ser una tarea divertida que la convoque para la construcción de un presupuesto entre todos, donde los niños y adolescentes desde temprana edad pueden tomar conciencia y dimensionar sobre el costo de la comida, los artículos de limpieza y diferentes compras que surjan durante el mes.
Realizar esta actividad de manera cotidiana servirá para que comprendan el valor del esfuerzo y la organización, comenzando por la familia para llevarlo a otros ámbitos de la vida cotidiana. Estos aprendizajes son fundamentales para desarrollar una relación saludable con el dinero en el futuro, ya que da herramientas para el futuro en sus vidas.
Cuando los hijos entienden que cada tarea requiere tiempo, dedicación y compromiso, comienzan a relacionar el esfuerzo con las recompensas. Lo mismo ocurre cuando comprenden que ese tiempo dedicado se transformó en dinero y entienden el valor del mismo. En ese momento,
Muchos padres aprovechan estas oportunidades para enseñar conceptos básicos de administración, ahorro y planificación, ya sea mediante pequeñas recompensas económicas o asignándoles objetivos concretos de ahorro.
Si queremos construir una responsabilidad emocional sostenida en el tiempo es importante involucrar a los niños en conversaciones simples sobre gastos del hogar, consumo responsable y prioridades familiares. Tener conversaciones, que a veces parecen incómodas, pero necesarias ayuda a formar adultos más conscientes y preparados para tomar decisiones financieras inteligentes.
Como sociedad, debemos dejar de demonizar el dinero y tomar conciencia que hablar desde el seno de la familia hasta llegar al colegio sin lugar a dudas dará herramientas a nuestros hijos en el futuro.
La constancia, el compromiso y la responsabilidad son herramientas que tendrán impacto no solo en la economía personal de los jóvenes, sino también en su vida laboral y social.
Enseñar a los hijos a colaborar en casa es mucho más que mantener el orden familiar: es brindarles una educación práctica, una proyección y desafío interesante para enfrentar con herramientas y experiencia concreta los desafíos económicos del futuro con mayor madurez, más y mejor información tomando el dinero con responsabilidad. ——Prof. Bibiana Sagripanti – @finanzasparajovenesyninos
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