El estudio, procesado a comienzos de junio y elaborado a partir de encuestas y entrevistas telefónicas, evaluó la evolución de las ventas en unidades comercializadas y no en montos de facturación, con el objetivo de facilitar la participación de los comerciantes.
Según explicó el presidente de la entidad, Diego Gallardo, esta metodología permite medir con mayor precisión las variaciones en el movimiento comercial sin requerir información económica sensible.
Ventas en baja y expectativas preocupantes
Los resultados reflejan un panorama de fuerte retracción. El 74,58% de los encuestados indicó que las ventas de mayo fueron inferiores a las registradas en abril.
Dentro de ese grupo, el 32,20% reportó caídas superiores al 50%, mientras que el 23,73% registró bajas de entre el 26% y el 50%. Otro 18,64% señaló reducciones de hasta el 25%. Solo el 10,17% de los comercios manifestó haber experimentado algún nivel de crecimiento.
La comparación interanual tampoco arroja resultados alentadores. El 73,7% de los negocios afirmó haber vendido menos en abril de 2026 que en el mismo período del año anterior y un 14,41% indicó caídas superiores al 50%.
Entre las principales preocupaciones aparecen el incremento de las tarifas de servicios, señalado por el 29,66% de los encuestados, seguido por la presión tributaria (22,88%), la caída del consumo (18,64%) y el aumento de los alquileres (12,71%).

Un invierno con perspectivas difíciles
Las expectativas para los próximos meses tampoco muestran señales de recuperación. Más de la mitad de los comerciantes consultados (55,08%) cree que las ventas continuarán disminuyendo durante junio, mientras que el 32,20% estima que la actividad se mantendrá sin cambios. Apenas el 12,72% proyecta una mejora.
Además, el 66,95% advirtió que, si el escenario actual persiste, enfrentará consecuencias severas para su actividad. Un 30,51% anticipa pérdidas importantes, el 21,19% considera que podría verse obligado a cerrar y el 15,25% evalúa reducir la dimensión de su negocio.
Los cortes de luz agravan la situación
Por primera vez, el relevamiento incorporó un apartado específico para medir el impacto de los cortes de energía eléctrica, una problemática que afecta especialmente a comercios ubicados en sectores de Centenario donde las interrupciones se repiten durante horarios de atención al público.
Más de la mitad de los comerciantes (52,54%) aseguró que los cortes no fueron informados con al menos 24 horas de anticipación, lo que dificulta la planificación de la actividad.
Respecto de la duración, el 84,75% indicó que las interrupciones se extienden entre una y cuatro horas, mientras que el 10,17% reportó cortes de entre cuatro y ocho horas.
Las consecuencias son directas sobre la operatoria diaria. El 29,66% de los comercios afirmó que debe cerrar completamente durante los apagones, el 44,92% logra continuar de manera parcial y solo el 25,42% puede mantener su actividad con normalidad.
Pérdidas económicas y mercadería descartada
El impacto es especialmente fuerte en el rubro alimenticio, que representa más del 70% de los comercios relevados.
El 61,02% de esos negocios aseguró haber tenido que descartar mercadería por la ruptura de la cadena de frío. Las pérdidas estimadas oscilan entre 50 mil y 5 millones de pesos por cada episodio.

Si se suman las ventas perdidas y otros costos operativos derivados de los cortes, los comerciantes calculan que los perjuicios económicos pueden variar entre 300 mil y 10 millones de pesos.
Desde CICPROTUR también advirtieron sobre un efecto indirecto: cuando un comercio permanece abierto pero sin energía eléctrica, muchos clientes asumen que está cerrado y optan por no ingresar, profundizando aún más el impacto sobre las ventas.
Fuente: Medios







