A dos meses de iniciada la polémica, la senadora de La Libertad Avanza (LLA), Patricia Bullrich, volvió a marcar la agenda interna del Gobierno al reclamar públicamente que el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, presente su declaración jurada, lo que reactivó las tensiones dentro del oficialismo.
El planteo de la exministra de Seguridad se dio en un contexto en el que el propio presidente Javier Milei debió intervenir para respaldar a su funcionario durante su gira por Estados Unidos. “Ni en pedo se va”, afirmó el mandatario en declaraciones a LN+, en un intento de cerrar la discusión interna.

Sin embargo, en despachos de Casa Rosada admiten que la intervención de Bullrich no cayó bien. “La querían matar todos”, confió un integrante del Gabinete a medios, mientras que en el entorno de Karina Milei también expresaron malestar por la exposición del tema.

En el oficialismo interpretan que los cuestionamientos a la senadora no se limitan al caso Adorni, investigado por presunto enriquecimiento ilícito, sino que responden a una acumulación de diferencias políticas y a la autonomía que Bullrich mantiene dentro del esquema libertario. A eso se suman sus vínculos con el expresidente Mauricio Macri, que alimentan la desconfianza en distintos sectores del Gobierno.
“Tal vez tiene otros intereses. Se relaciona con sus socios”, deslizaron voces del entorno oficialista tras su participación en la cena de la Fundación Libertad junto al líder del PRO.
Pese a las críticas, en el oficialismo reconocen que Bullrich conserva peso propio dentro del Senado y que su respaldo legislativo la convierte en una figura clave. “Es un elemento necesario”, admitieron desde la mesa política, aunque también remarcan que su margen de maniobra genera incomodidad.
En paralelo, distintos referentes libertarios consideran que la senadora expresa en público lo que otros piensan en privado. “Tiene espalda para decir lo que quiera”, señaló un dirigente del espacio.

En medio de ese clima, Bullrich continúa moviéndose con agenda propia y este viernes tiene prevista una actividad en el sur de la Ciudad de Buenos Aires junto a la legisladora Pilar Ramírez, alineada al entorno de Karina Milei, en el marco de la discusión por el armado porteño de cara a 2027.
Mientras tanto, el debate sobre candidaturas y definiciones electorales queda abierto, aunque en el oficialismo anticipan que se resolverá después del Mundial 2026. En ese escenario, algunos incluso la mencionan como potencial competidora en la Ciudad.

La tensión interna tendrá un nuevo capítulo este viernes a las 14, cuando el Gabinete vuelva a reunirse en Casa Rosada. Se espera la presencia de Milei y que las diferencias queden expuestas en la mesa política. “Va a estar picante”, resumió, con ironía, un funcionario.
Fuente: Medios




