La causa por el crimen de Gastón Latiff avanza hacia una instancia decisiva en Bariloche. Este jueves comenzó la audiencia de control de acusación contra Ismael Choque Vargas, el joven de 22 años acusado de haber apuñalado y matado a la víctima durante un violento episodio ocurrido en febrero pasado en una despensa del barrio San Francisco IV.
El caso generó fuerte impacto en la ciudad y ahora la Justicia deberá resolver no solo qué pruebas llegarán al debate oral, sino también si el acusado será juzgado por un tribunal técnico o mediante un juicio por jurados.
Según expuso la fiscal Silvia Paolini, el hecho ocurrió entre las 22.30 y las 22.50 del 10 de febrero de 2025 en el comercio Quimey Ruca, ubicado en la esquina de La Habana y Namuncurá.
De acuerdo con la acusación, Gastón Latiff ingresó al local junto a su pareja para reclamarle a un grupo de jóvenes la devolución de un teléfono celular que le habían robado. La discusión escaló rápidamente y el dueño del comercio les pidió que abandonaran el lugar.
En medio de la tensión, Latiff habría reaccionado con furia y comenzó a forcejear con el comerciante. Fue entonces cuando intervino Choque Vargas, quien estaba en la despensa junto a su novia.
La defensa sostiene que el acusado creyó que se trataba de un robo y decidió actuar para separar a la víctima. Sin embargo, la reconstrucción de la fiscalía señala que el joven extrajo un cuchillo con una hoja de 16 centímetros y le provocó seis heridas a Latiff.
La lesión fatal ocurrió cuando la víctima intentaba retirarse del comercio. Según la acusación, recibió una puñalada en el cuello que le perforó una arteria y provocó una hemorragia letal. El hombre murió pocos minutos después, delante de varios testigos.

La discusión sobre el tipo de juicio
La fiscalía y la querella coincidieron en imputar a Choque Vargas por el delito de homicidio simple, aunque mantienen diferencias respecto de la pena pretendida y del tipo de juicio que deberá afrontar.
Mientras la fiscal Paolini solicitó una expectativa de condena inferior a los 12 años de prisión —lo que habilitaría un juicio ante jueces profesionales—, la querella, representada por los abogados Martín Govetto y Marcela Fragala, pidió una pena de 15 años, escenario que abre la posibilidad de un juicio por jurados.
Por parte de la defensa, el defensor público Nelson Vigueras y la defensora adjunta Mónica Goye no cuestionaron la calificación legal del hecho, aunque plantearon una teoría distinta sobre lo ocurrido.
Para los abogados defensores, el caso debe analizarse bajo la figura de un homicidio cometido en estado de emoción violenta.
La estrategia de la defensa
Durante la audiencia, la defensa pidió incorporar un informe elaborado por la psiquiatra forense Verónica Martínez, quien evaluó al acusado junto a otros profesionales.
Según ese estudio, el joven habría atravesado un “trastorno mental transitorio compatible con emoción violenta” al momento del ataque. El informe también menciona antecedentes traumáticos y rasgos persecutorios y paranoides vinculados a su historia de vida.
La defensa sostuvo que Choque Vargas trabajaba, llevaba una vida estable y había llegado recientemente a Bariloche junto a su pareja para comenzar un nuevo proyecto de vida.
“Sentía amenazada su integridad física y la de su pareja”, plantearon los defensores al explicar la reacción del acusado durante el episodio.
La querella, en cambio, rechaza esa hipótesis y asegura que la víctima nunca agredió al imputado. Según sostienen, Latiff intentó defenderse de las puñaladas y fue atacado nuevamente cuando ya se retiraba del comercio.
Un giro trágico en su llegada a Bariloche
El acusado es de nacionalidad boliviana y hasta hace un tiempo residía en Chile, donde cursó estudios superiores y obtuvo un título como técnico en automatización y robótica.
Fuentes judiciales indicaron que había conocido a su novia argentina a través de redes sociales y que ambos habían decidido instalarse en Bariloche para convivir en una vivienda prestada en el barrio San Francisco IV.
Pero aquella noche de febrero cambió por completo el rumbo de sus vidas. Desde entonces, Choque Vargas permanece detenido con prisión preventiva en el área de Salud Mental del hospital Ramón Carrillo.
Debido a la complejidad del expediente y a los planteos cruzados entre fiscalía, querella y defensa, el juez Marcelo Álvarez Melinger resolvió tomarse 48 horas para analizar las presentaciones.
La definición sobre las pruebas admitidas y el futuro del proceso judicial se conocerá el próximo lunes desde las 14.
Fuente: Medios.




