La industria vitivinícola mundial atraviesa uno de los escenarios más complejos de las últimas décadas. Según el informe anual de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), el consumo global de vino cayó un 2,7% en 2025 y alcanzó el nivel más bajo desde 1957.
El informe advierte que la caída del consumo se da en un contexto marcado por inflación persistente, desaceleración económica, cambios en los hábitos de consumo y tensiones comerciales internacionales que afectaron tanto la demanda como el comercio exterior.

Las exportaciones mundiales también registraron una fuerte retracción. El volumen comercializado cayó un 4,7%, hasta los 94,8 millones de hectolitros, mientras que el valor de las ventas descendió un 6,6%, con ingresos globales de 33.800 millones de euros.
Uno de los factores señalados por la OIV es el impacto de las políticas arancelarias impulsadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que encarecieron la importación de vinos en el principal mercado consumidor del mundo.
Estados Unidos mantuvo su liderazgo como principal importador de vino en valor, aunque las compras externas disminuyeron un 11,6%. Además, el consumo interno estadounidense cayó un 4,3%, hasta los 31,9 millones de hectolitros.

La desaceleración se extendió a gran parte de Europa. Francia redujo su consumo un 3,2%; Alemania, un 4,3%; Reino Unido, un 2,4%; y España, un 5,2%. Italia registró uno de los peores desempeños, con una caída del 9,4%. China también profundizó su retroceso, con una baja del 13% en el consumo de vino durante 2025, en medio de una desaceleración económica y cambios en las preferencias de los consumidores.
En contraste, algunos mercados mostraron señales positivas. Portugal incrementó su consumo un 5,6%, mientras que Brasil registró un crecimiento récord del 41,9%, alcanzando el mayor nivel de consumo de vino de su historia. Brasil también se destacó por un fuerte aumento en la producción, que creció un 80,6% gracias a condiciones climáticas favorables.
La situación fue diferente en países productores de Sudamérica. Chile sufrió una caída del 9,9% en la producción, afectado por la sequía y la variabilidad climática, mientras que Argentina registró un descenso del 6,8% en sus exportaciones en volumen y del 10,3% en valor.

En Europa, España acumuló un tercer año consecutivo de malas cosechas debido a la sequía y las altas temperaturas, mientras que Italia se mantuvo como el principal productor mundial de vino. El informe de la OIV también señaló una baja en el precio promedio del vino exportado, que descendió un 2,1% hasta los 3,56 euros por litro, producto de la creciente competencia entre exportadores y de la necesidad de sostener mercados con menor demanda.
La entidad concluyó que la industria enfrenta desafíos simultáneos vinculados al cambio climático, la transformación de los hábitos de consumo y la presión económica global, en un escenario que obliga al sector a redefinir sus estrategias de producción y comercialización.
Fuente: Medios




