El Gobierno apuesta a tarifas contenidas y combustibles estables para consolidar la baja de la inflación

Tras la desaceleración del IPC en abril, el equipo económico busca sostener la tendencia en mayo con controles sobre tarifas, naftas y alimentos, mientras las consultoras proyectan una inflación cercana al 2,3%.

El Gobierno nacional comenzó a enfocarse en las variables que considera clave para sostener la desaceleración de la inflación luego del dato de abril, que mostró una baja de 0,8 puntos porcentuales respecto de marzo y cortó una racha de diez meses consecutivos de subas.

Según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, las consultoras privadas estiman que la inflación de mayo se ubicará en torno al 2,3%, una cifra que el Ejecutivo considera posible si se mantienen estables algunos precios sensibles para el consumo.

Además, el Ministerio de Economía postergó hasta noviembre el traslado a las tarifas del mayor costo del gas importado por Enarsa, con el objetivo de evitar que ese incremento impacte de manera inmediata en las facturas y en el índice de inflación.

El transporte público también forma parte de ese esquema. El aumento escalonado en colectivos nacionales y trenes urbanos comenzó a aplicarse después de la primera quincena de mayo, lo que permitirá que parte de su efecto se traslade a los próximos registros inflacionarios.

Con este esquema, el oficialismo busca reforzar el proceso de desaceleración inflacionaria y llegar al segundo semestre con indicadores más estables en medio de un contexto económico todavía marcado por la presión sobre los precios.

Fuente: Medios

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