El precio internacional del petróleo volvió a dispararse y superó los 110 dólares por barril, en un contexto marcado por la falta de acuerdo entre Estados Unidos e Irán y la creciente tensión en Medio Oriente. El Brent, referencia en Europa, alcanzó los 111,73 dólares, mientras que el WTI estadounidense también registró una fuerte suba y se ubicó por encima de los 100 dólares.
Este salto representa un aumento superior al 50 por ciento desde el inicio del conflicto, con impacto directo en los mercados energéticos. La imposibilidad de avanzar en una negociación para poner fin a la guerra y garantizar la libre circulación en el estrecho de Ormuz genera preocupación por el abastecimiento global.

El estrecho, clave para el comercio mundial, concentra cerca de una quinta parte del suministro de petróleo. Su bloqueo parcial afecta la logística internacional y presiona los precios, que en las últimas semanas habían mostrado cierta estabilidad antes de retomar la escalada.
A este escenario se sumó una decisión que sacudió al sector: Emiratos Árabes Unidos anunció su salida de la OPEP a partir del 1 de mayo. El país, uno de los principales productores del grupo, busca así mayor libertad para definir su nivel de producción sin las restricciones del bloque.
La combinación de conflictos geopolíticos, incertidumbre en las negociaciones y cambios estructurales dentro de los grandes productores vuelve a tensionar el mercado global. Con este panorama, el petróleo se mantiene en el centro de la escena y su evolución impacta de lleno en la economía mundial.
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