Freno legislativo: se postergó el debate de la ley de propiedad privada y dictó un cuarto intermedio hasta el 6 de agosto

Ante la falta de consensos en los puntos más sensibles del articulado, los bloques parlamentarios acordaron suspender el tratamiento del proyecto y reanudar las comisiones en las próximas semanas.

En un final que se sospechaba desde hace más de una semana, la ley de propiedad privada volvió a demorarse en el Senado: la jefa libertaria, Patricia Bullrich, pidió que la sesión pasara a cuarto intermedio hasta el 6 de agosto y derivó en una nueva derrota para el Gobierno, en un tema ya muy manoseado y con una marcada mala praxis del oficialismo en la Cámara alta. La propuesta de la porteña recibió 65 votos a favor, tres rechazos y una abstención.

El nuevo traspié se da en medio de un Ejecutivo que intenta dar señales de sendero controlado, lo cual suena contradictorio a la hora de revisar el día a día de la Cámara alta, con personas que dicen defender la gestión Milei y luego juegan -muy- en contra del jefe de Estado. Además, la situación con este proyecto es tan tóxica que la mayoría de bancadas dialoguistas se hartaron, lo cual genera un mal antecedente ante una eventual aprobación y definición en Diputados.

Quien volvió a trastabillar fue Bullrich: desde marzo que no puede, salvo una excepción -pago a dos fondos buitre-, aprobar una ley que solicite con énfasis la administración central. El articulado en conflicto, que es empujado por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger -se habría mostrado en desacuerdo con el borrador final y número 15-, modifica ítems centrales en expropiaciones, desalojos -de 5 a 20 días-, el manejo del fuego -quitar décadas sin movimientos tras incendios- y, como cuestión más polémica -pésimas explicaciones oficialistas-, la venta de tierra a extranjeros. Antes de firmar el despacho -luego reventado- se dinamitó por completo el capítulo relacionado con barrios populares.

En cuanto al ítem que más trifulca genera, el decimoquinto borrador planteaba: “Las únicas restricciones para la adquisición del dominio de tierras rurales serán las siguientes: a) La prohibición para la adquisición de tierras rurales por parte de los Estados Extranjeros; b) La prohibición para la adquisición de tierras rurales por parte de las empresas con participación estatal extranjera, cualquiera sea la forma jurídica que adopten, salvo autorización de la provincia donde se encuentre ubicado el inmueble y del Poder Ejecutivo Nacional”.

Mismo caso serviría para zonas de frontera, siempre un área delicada en varios distritos. Además, se eliminó lo enunciado sobre el “silencio administrativo”, otro inconveniente comentado por este medio. A pesar de buscar adhesiones -a los ponchazos-, La Libertad Avanza (LLA) no cerró las voluntades necesarias y frenó tarde, aunque evitó un mega papelón.

Para el 6 de agosto, el interbloque de LLA había deslizado la intención de aprobar la denominada ley “Hojarasca”, que elimina normativas vetustas y ya obtuvo la luz verde de Diputados, por lo que se encuentra a tiro de ser sancionada. Ahora, se le agregará propiedad privada, si es que el oficialismo resuelve un embrollo activado cuando Bullrich apuró -sin necesidad- un dictamen, a fines de mayo pasado. Desde esa fecha, se convirtió en una pesada mochila, con 15 borradores reboleados a mansalva y sin demasiadas explicaciones.

Fuente Medios

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