A más de un año de que el Ministerio Público Fiscal (MPF) solicitara la elevación a juicio oral de un joven de General Roca acusado de tener vínculos con el Estado Islámico (EI), el expediente continúa sin una definición. La Justicia aguarda ahora un nuevo informe interdisciplinario que permita determinar si está en condiciones de afrontar un proceso penal.
Se trata de David Nazareno Ávila, de 23 años, cuya situación procesal volvió a ser analizada en los últimos días por el Tribunal Oral Federal de General Roca (TOF). El tribunal aceptó un pedido del MPF para que el joven sea sometido a una nueva evaluación a cargo del Cuerpo Médico Forense.
La decisión se tomó luego de que un informe elaborado por especialistas de la Corte Suprema de Justicia de la Nación no lograra despejar las dudas existentes sobre la capacidad de Ávila para ser juzgado.
Frente a ese escenario, la fiscalía solicitó una nueva evaluación para determinar si el acusado puede comprender el proceso y afrontar un juicio. También pidió que la junta interdisciplinaria esté integrada por psicólogos y psiquiatras que no hayan intervenido anteriormente en la causa.

Mientras tanto, el MPF se opuso al pedido de la defensa para que cese la prisión preventiva que cumple Ávila. La defensa, en cambio, rechazó una nueva evaluación y cuestionó especialmente la demora que puede generar en la resolución de la situación procesal del joven.
Desde el TOF señalaron que el último informe fue recibido en julio, pero que no resultó suficiente para resolver las cuestiones planteadas durante el proceso.
“Lo cierto es que aun se carece de la información completa que ha sido peticionada para resolver en definitiva”, indicaron los integrantes del tribunal.
De esta manera, la causa vuelve a quedar a la espera de un nuevo análisis médico que permita establecer si Ávila está en condiciones de ser sometido a juicio. Hasta tanto se conozcan sus conclusiones, no habrá una definición sobre el avance hacia el debate oral.
Cómo comenzó la investigación
La investigación estuvo a cargo de la titular del Área de Transición de la Unidad Fiscal de General Roca, María Claudia Frezzini, y del titular de la Unidad Fiscal Especializada en Criminalidad Organizada (Ufeco), Santiago Marquevich.
Los fiscales sostienen que Ávila habría integrado una organización vinculada al terrorismo y que utilizó distintas plataformas digitales para difundir contenidos relacionados con acciones violentas.
Según la acusación, habría utilizado Instagram, TikTok, Facebook, WhatsApp y Telegram para compartir material relacionado con atentados, ejecuciones y otros actos cometidos por organizaciones terroristas.
La fiscalía considera que esas publicaciones no eran hechos aislados ni simples expresiones simbólicas, sino que formaban parte de un esquema de propaganda destinado a promover el odio contra comunidades occidentales y personas que no compartieran la ideología del Estado Islámico.

El grupo yihadista, también conocido como ISIS o Daesh, figura en el Registro Público de Personas y Entidades vinculadas a actos de Terrorismo y su Financiamiento (RePET) del Ministerio de Justicia de la Nación.
Entre las pruebas incorporadas al expediente aparecen también las conversaciones extraídas del teléfono celular secuestrado a Ávila al momento de su detención.
De acuerdo con la fiscalía, en esos intercambios el joven participaba de grupos vinculados con el terrorismo internacional y habría solicitado información relacionada con la fabricación de artefactos explosivos, aparentemente con la intención de concretar un atentado en Argentina.
Los fiscales señalaron en su momento que esa conclusión surgió de las interacciones mantenidas por el imputado en distintos grupos vinculados con organizaciones terroristas.
Esos mensajes forman parte de los principales elementos que sustentan la acusación que podría llevarlo a juicio, siempre que el nuevo informe forense determine que se encuentra en condiciones de afrontar el proceso.
Su breve paso por el Ejército en Neuquén
Otro de los aspectos que llamó la atención durante la investigación fue el paso de Ávila por el Ejército Argentino. El joven se trasladó a Neuquén para incorporarse como voluntario y permaneció durante aproximadamente dos meses en el Regimiento de Caballería de Exploración de Montaña 4, en San Martín de los Andes.
Su permanencia fue breve y terminó con su expulsión por cuestiones vinculadas con disciplina, rendimiento y competencia. Entre los episodios registrados durante ese período aparece además un robo en un supermercado, según se incorporó a los antecedentes de la investigación.
Ahora, más de un año después del pedido de elevación a juicio, la causa continúa sin llegar al debate oral. La próxima definición dependerá del nuevo informe del Cuerpo Médico Forense, que deberá establecer si David Ávila puede finalmente enfrentar el proceso penal en su contra.
Fuente: Medios.







