La serie sobre Moria Casán se estrenó este fin de semana en Netflix con una propuesta que recorre la trayectoria profesional y personal de una de las figuras más reconocidas del espectáculo argentino. La producción está dirigida y escrita por Javier Van de Couter, quien explicó cómo fue el proceso creativo y cuáles fueron las decisiones tomadas para construir el relato.
En diálogo con Infobae, el realizador contó que recibió el proyecto con entusiasmo y también con cierto vértigo por el desafío de abordar la historia de una personalidad con una identidad tan marcada. “Al principio, cuando me llegó la propuesta, mucho vértigo, mucha conexión también. Pero inmediatamente eso se volvió inspiración”, señaló.

Uno de los principales objetivos de la producción fue mostrar a Casán desde una perspectiva diferente, incluyendo momentos vinculados con su intimidad y su vulnerabilidad. Para Van de Couter, trabajar con la artista implicó construir un relato en el que la autenticidad tuviera un papel central.
“Una de las cosas más lindas que me pasó a nivel profesional y personal es que te obliga a ser auténtico. Si vos te querés escapar, tenés que ser genuino con ella. Se da cuenta y sabe”, explicó el director.

La producción demandó alrededor de un año y medio de trabajo e incluyó la escritura de ocho guiones, las etapas de preproducción, el rodaje y la posterior edición. Durante ese proceso, la selección de los episodios y momentos que formarían parte de la historia fue uno de los aspectos centrales. La curaduría permitió definir qué situaciones serían incluidas y cómo se relacionarían entre sí para construir una narración coherente.

La puesta en escena también incorporó elementos simbólicos, como maquetas y la representación de una ciudad creada especialmente para la producción. Estos recursos fueron utilizados para reforzar la idea de que Casán no es solamente el personaje central de la historia, sino también quien tiene un papel determinante en la construcción de su propio relato.
Van de Couter explicó que la figura de la artista funcionó como una especie de guía dentro de la narración. Sus frases y su manera de expresarse atraviesan distintos momentos de la serie y permiten conectar pasado y presente. “Esta idea de titiritera, porque ella siempre con las frases que tira es como el faro, pasado, presente, futuro, todo aggiornado”, sostuvo el realizador.

La estructura también permitió seleccionar aquellos aspectos de su historia que mejor se ajustaban a la mirada que la producción buscaba construir. De esta manera, quedaron fuera determinados episodios que no coincidían con la imagen de Moria que el equipo quería presentar.
La propia voz de Casán ocupa así un lugar central en la serie y funciona como hilo conductor de una producción que busca recorrer su trayectoria desde una perspectiva que combina su carrera artística con aspectos más personales de su vida.
Fuente: Medios


