Pedro tiene ocho años, vive en Neuquén y será uno de los participantes del recibimiento al papa León XIV durante su llegada a la Argentina. El niño fue invitado a formar parte de la delegación que estará en el aeropuerto de Buenos Aires para recibir al pontífice y tendrá una oportunidad especial: presenciar de cerca el momento en que baje del avión.
Su mamá, Victoria Irilli, también viajará para acompañarlo y compartir la experiencia. Ambos se sumarán a un grupo de integrantes del Movimiento de Jornadas de Vida Cristiana de la diócesis neuquina, que organizó el viaje por su cuenta, ya que no estaba incluido en los rangos de edad de la convocatoria de la Pastoral Juvenil, que movilizará a cerca de 400 jóvenes desde Neuquén.
“En el movimiento tenemos jóvenes de entre 18 y 40 años. Nosotros salimos antes, el viernes, y volvemos el 10”, explicó Victoria en diálogo con medios locales.
La agenda tendrá como actividad central la misa que León XIV celebrará el 9 de noviembre en el Monumento a los Españoles, en la ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, la invitación para participar del recibimiento en el aeropuerto llegó de manera inesperada.

Según contó Irilli, inicialmente la propuesta estaba destinada a cinco integrantes de entre 17 y 20 años, pero también autorizaron la participación de su hijo. “Entre esos chicos también está mi nene, que tiene ocho años. Era el más chiquito del grupo y aceptaron que participara de ese momento de la llegada del Papa, cuando baje del avión”, relató.
El acto reunirá a unas 100 personas y contará con la presencia del presidente Javier Milei y una banda militar, como parte del protocolo oficial de recepción del jefe de la Iglesia católica.
“Fue un regalo”, resumió Victoria. Aunque al principio tuvieron dudas por la cantidad de personas que se espera que participen de las actividades, la posibilidad de que Pedro estuviera presente en ese momento terminó de convencerlos. “Teníamos todos los miedos de llevarlo, pensando en esta cantidad de gente. Pero cuando llegó esta invitación, ¿cómo no llevarlo?”, expresó.
Pedro prepara cartas e intenciones para llevar al aeropuerto
La emoción también se refleja en los preparativos del pequeño. Victoria contó que su hijo comenzó a reunir cartas e intenciones para llevarlas al encuentro con León XIV. “Dijo que él va a llevar todo”, señaló, y destacó que fue una iniciativa propia del niño.
La familia viajará junta, aunque Pedro y los demás jóvenes invitados tendrán una organización especial. El 8 de noviembre, al mediodía, pasarán a buscarlos para trasladarlos al aeropuerto. “Es todo un protocolo: no pueden ir por su cuenta. Los llevan al aeropuerto y ahí van a esperar el momento de la llegada del Papa“, explicó su mamá.
Mientras tanto, el resto de la delegación recorrerá Buenos Aires y se preparará para la misa del día siguiente. La intención es acercarse al Monumento a los Españoles durante la madrugada para conseguir un lugar lo más próximo posible al escenario.
Irilli anticipó que planean realizar una vigilia desde aproximadamente la una de la madrugada del 9 de noviembre. “Vamos a estar toda la noche: un poco durmiendo, un poco cantando, pero esperando a las 11 de la mañana, que va a ser la misa”, contó.
La visita de León XIV, un encuentro esperado por los católicos
Para Victoria, la llegada del Papa representa mucho más que participar de una ceremonia multitudinaria. “Para nosotros es un momento único: estar ahí, tan cerquita de este sucesor de Pedro“, afirmó.
La integrante del Movimiento de Jornadas de Vida Cristiana señaló que esperan escuchar el mensaje y las enseñanzas del pontífice, pero también encontrarse con personas de distintos puntos del país y del mundo.
“Se hace viva esa Iglesia de la que formamos parte, con todos: los grandes, los chicos y los ancianos. La verdad que es maravilloso”, expresó.
La expectativa también está puesta en la convocatoria para la misa. Victoria mencionó que se esperan cerca de siete millones de personas y reconoció que todavía no logra dimensionar lo que significará compartir ese momento con una multitud.
El grupo neuquino tendrá una oportunidad especial de participar de las actividades del pontífice, aunque no contará con la misma agenda que los jóvenes que viajarán con la Pastoral Juvenil. Por eso, Irilli remarcó que quieren aprovechar cada instante.
“No nos podíamos quedar afuera. Teníamos que movilizar todos los recursos para poder ir y vivir ese momento”, sostuvo.
Para Pedro, la experiencia tendrá un significado especial: entre el recibimiento en el aeropuerto, las cartas que prepara y la misa multitudinaria, el pequeño neuquino se dispone a vivir una jornada que quedará en la memoria de toda su familia. “Va a ser un recuerdo para toda la vida, para todos nosotros”, concluyó.
Fuente: Medios










