La prevención del suicidio requiere actuar antes de que una situación de sufrimiento se transforme en una emergencia. En Neuquén, especialistas y autoridades remarcaron la importancia de fortalecer la escucha, detectar señales de alerta y articular el trabajo entre familias, escuelas, organizaciones y el sistema de salud.
Este jueves 10 de septiembre, en el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, se conocieron datos que permiten dimensionar la problemática en la provincia. Durante 2025 se registraron 52 muertes por suicidio en Neuquén, según información recopilada por el Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC). La tasa provincial fue de 7,8 casos cada 100.000 habitantes, por debajo del promedio nacional.
Desde 2023, el suicidio es un evento de notificación obligatoria en todo el país. La medida permite mejorar el seguimiento mediante el Sistema de Alerta Temprana de Suicidios y generar información para orientar las políticas públicas.
Para el psiquiatra José Lumerman, reconocer la dimensión del problema es un punto de partida para poder intervenir. El especialista sostuvo que los datos deben servir para analizar la situación y desarrollar estrategias de prevención, especialmente entre los jóvenes.

Pedir ayuda también es prevenir
Lumerman puso el foco en la necesidad de generar espacios donde niños, niñas y adolescentes puedan expresar lo que les ocurre. Según explicó, cuando una persona logra pedir ayuda comienza una parte fundamental del proceso para recuperar el vínculo con la vida.
El especialista señaló que los espacios de confianza permiten que aparezcan situaciones que muchas veces permanecen ocultas y facilitan que los adultos puedan intervenir a tiempo.
Por eso, consideró que la prevención no puede quedar limitada a la atención sanitaria. Familias, escuelas, profesionales de la salud y organizaciones comunitarias también tienen un papel importante en la construcción de redes de acompañamiento.
El psiquiatra también llamó a analizar el impacto de las nuevas formas de comunicación y de los entornos digitales en las infancias y adolescencias. Sin establecer una relación directa entre el uso de pantallas y las conductas suicidas, planteó que es necesario observar cómo las redes modificaron las formas de vincularse y comunicarse.
El rol de las escuelas
Las instituciones educativas ocupan un lugar central en la detección temprana porque constituyen uno de los principales espacios de socialización de niños, niñas y adolescentes.
Pilar Durán, directora del Equipo de Apoyo y Orientación Profesional a las Instituciones Educativas (EAOPIE) del Ministerio de Educación de Neuquén, explicó que el dispositivo cuenta con 14 sedes distribuidas en distintos puntos de la provincia.
Los equipos trabajan durante todo el año a partir del análisis de las problemáticas que atraviesan a las comunidades educativas. La intervención no se limita a situaciones de emergencia, sino que también incluye acciones preventivas.
Las señales de alerta pueden ser advertidas por las propias escuelas, pero también por familiares, compañeros u otras personas cercanas a quien atraviesa una situación de riesgo.
Cuando es necesario, los equipos educativos articulan con Salud, organismos de protección y otras áreas estatales para garantizar la continuidad del acompañamiento fuera de la escuela.
Salud mental y nuevas problemáticas
Durán señaló que una de las demandas que más creció entre los estudiantes es la necesidad de contar con mayores recursos de salud mental. Además de acceder a una primera atención, uno de los desafíos consiste en sostener los tratamientos, conseguir turnos y garantizar que el acompañamiento tenga continuidad.
La funcionaria también advirtió que las situaciones de riesgo no responden a una única causa. Entre las problemáticas presentes en las comunidades educativas mencionó el bullying, las dificultades de salud mental, el aislamiento y los efectos de los entornos digitales.
Según explicó, estas situaciones también comenzaron a involucrar a niños y niñas de nivel primario, por lo que la prevención debe extenderse a edades cada vez más tempranas.
Frente a este escenario, destacó nuevamente el valor de la escucha como herramienta para detectar cambios y transmitirle a una persona que hay adultos disponibles para acompañarla.
Redes para la Vida: cobertura total para afiliados jóvenes del ISSN
En paralelo, el Instituto de Seguridad Social del Neuquén (ISSN) puso en marcha Redes para la Vida, un programa destinado a la prevención, tratamiento y contención de conductas autolesivas, con o sin intención suicida, y situaciones de suicidio.
La iniciativa alcanza a afiliados de entre 10 y 25 años y contempla el 100% de cobertura de las prestaciones incluidas en el programa.
El abordaje será interdisciplinario y contempla atención médica, psiquiátrica y psicológica, tanto de manera ambulatoria como mediante internación en casos de crisis aguda.
El programa fue desarrollado junto con el Ministerio de Salud provincial y busca facilitar el acceso a una atención oportuna y fortalecer las estrategias preventivas.
La administradora general del ISSN, Mariane Bartusch, explicó que la iniciativa surgió de un trabajo conjunto con Salud y señaló que la salud mental constituye una política de Estado.
El ministro de Salud, Martín Regueiro, destacó que la respuesta debe comenzar antes de una crisis y planteó la necesidad de trabajar junto con las escuelas, las juventudes y las comunidades. También mencionó la importancia de promover proyectos de vida, actividades deportivas y abordar los consumos problemáticos.
Jorge Alberti, director de Prestaciones de Salud y Asistenciales del ISSN, explicó que la franja de edad contemplada por el programa responde a una preocupación concreta: la edad de los intentos de suicidio es cada vez menor. Los afiliados mayores de 25 años continúan contando con atención a través del Plan General del ISSN.
Una prevención que comienza antes de la emergencia
Las distintas miradas coinciden en que prevenir el suicidio implica actuar mucho antes de que aparezca una crisis. Detectar cambios, preguntar cómo está una persona, escuchar sin juzgar y tomar en serio aquello que expresa son acciones que pueden permitir una intervención temprana.
También resulta fundamental que las instituciones puedan trabajar de manera coordinada para que quienes atraviesan una situación de sufrimiento tengan acompañamiento más allá de la escuela, una consulta médica o una intervención puntual.
La prevención, plantearon los especialistas, comienza con algo tan sencillo como habilitar la palabra y construir vínculos de confianza. Pedir ayuda no es un signo de debilidad, sino uno de los primeros pasos para atravesar una situación de sufrimiento acompañado.
Fuente: Medios








