Escándalo: denuncian encierro de obreros peruanos en la obra del Cipriani de Punta del Este

Trabajadores subcontratados denunciaron haber sido privados de su libertad tras cada jornada laboral. El sindicato declaró “persona no grata” al dueño de la empresa Wassy y el Ministerio de Trabajo investiga posibles responsabilidades.

Un video grabado por obreros peruanos que trabajan en la megaobra del Cipriani Ocean Resort Residences & Casino, en Punta del Este, desató un fuerte escándalo en el sector de la construcción uruguayo. Los trabajadores denunciaron que eran encerrados en el predio donde se alojaban al finalizar cada jornada laboral, lo que motivó una denuncia policial en Maldonado y la intervención del sindicato y del Ministerio de Trabajo.

La obra es ejecutada por CRIBA S.A. Uruguay, filial de la constructora argentina CRIBA, encargada del proyecto que transformará el histórico Hotel San Rafael en un complejo de lujo con casino y residencias. CRIBA subcontrató a Wassy para tareas específicas, como trabajos en piedra y techos, bajo un vínculo estrictamente contractual.

Desde el Sindicato Único Nacional de la Construcción y Anexos (SUNCA) en Maldonado indicaron que los obreros no habían denunciado antes la situación por temor a represalias. “Nos llegó un video hecho por los propios compañeros peruanos donde muestran que la empresa los había dejado encerrados”, explicó el secretario general del gremio en el departamento, Michael Pistone. Tras conocerse el material, el sindicato realizó la denuncia correspondiente.

De acuerdo con la legislación uruguaya sobre tercerización, la empresa principal es solidariamente responsable por las condiciones laborales de los trabajadores subcontratados. En ese marco, el SUNCA reclamó que CRIBA garantice el cumplimiento de los derechos, el alojamiento y el bienestar de los empleados.

En asamblea, los trabajadores resolvieron declarar al dueño de Wassy “persona no grata”, mientras el sindicato anunció que profundizará las investigaciones en otros contratos vinculados al proyecto. Si se comprueba que el encierro fue una práctica coercitiva, especialistas en derecho laboral advierten que podría configurarse un delito penal.

Aunque la situación fue desactivada y los obreros ya pueden circular libremente, el episodio reavivó el debate sobre los controles en las cadenas de subcontratación y las condiciones de la mano de obra extranjera en grandes emprendimientos inmobiliarios.

Fuente: Medios

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