La movilización partirá desde el Monumento a San Martín y finalizará frente a la Casa de Gobierno provincial, donde renovarán el pedido de justicia y la aparición con vida de la joven.
Para su familia, el paso del tiempo no modificó la esperanza ni la forma de nombrarla. “Nosotros la seguimos buscando con vida”, repiten su madre, Lila Aguerre, su abuela Mirta y sus seres queridos, quienes sostienen que mientras no exista una respuesta judicial, Luciana continúa siendo una persona desaparecida.

Una causa federal y una recompensa millonaria
La investigación pasó a la órbita de la Justicia Federal ante la posibilidad de que la desaparición esté vinculada a un caso de trata de personas con fines de explotación, una hipótesis que continúa siendo analizada junto a otras líneas investigativas.
En ese marco, el Ministerio de Seguridad de la Nación nacionalizó la búsqueda y mantiene vigente una recompensa de 10 millones de pesos para quienes aporten información útil que permita conocer el destino de la joven.
Una ausencia que atraviesa a toda una comunidad
Luciana tenía 20 años cuando desapareció. Hoy estaría por cumplir 23. Su familia recuerda su personalidad alegre, su risa permanente y los proyectos que había comenzado a construir: terminar la escuela secundaria, conseguir trabajo e independizarse.
Su nombre también continúa presente en el CPEM 76, donde cursaba el tercer año del secundario. Las autoridades educativas decidieron mantener abierto su legajo y, en cada documentación institucional, agregan una frase que resume el sentimiento de toda la comunidad educativa: “Nos falta Luciana”.
El reclamo sigue en las calles
Durante estos dos años, familiares y amigos impulsaron campañas de difusión en Neuquén y en distintas provincias del país para mantener vigente la búsqueda.
Además de las movilizaciones, artistas realizaron murales con su rostro y organizaciones feministas acompañaron cada una de las actividades para evitar que la causa pierda visibilidad.
Su mejor amiga resumió el sentimiento compartido por quienes la buscan desde el primer día: “Ella merece ser encontrada, merece verdad y merece justicia. No podemos dejar que su desaparición quede impune.”
“La seguimos esperando”
En la casa familiar todavía permanecen guardadas sus carpetas de la escuela, su ropa y los documentos que había preparado para buscar trabajo.
Su madre asegura que imagina todos los días el momento del reencuentro. “Me muero de ganas de abrazarla. Aunque no hablemos. Quiero volver a sentir su olor y decirle que la amo”, expresó.
A dos años de su desaparición, la incertidumbre continúa siendo la misma. Mientras no haya respuestas sobre qué ocurrió con Luciana Muñoz Aguerre, su familia insiste en mantener vivo el reclamo y sostiene una única convicción: seguir buscándola hasta encontrarla.
Fuente: Medios




