La población de adultos mayores en Río Negro ronda las 137 mil personas sobre un total cercano a los 700 mil habitantes. El dato representa casi el 20% de la población y ubica a la provincia entre las jurisdicciones con mayor nivel de envejecimiento demográfico del país.
En este escenario, crecen las políticas y programas orientados a promover la inclusión, el bienestar y la participación activa de las personas mayores. Uno de los espacios que ganó relevancia en los últimos años es Upami, una iniciativa que ofrece talleres sociopreventivos y cursos universitarios gratuitos.
El programa comenzó en 2011 y funciona a través de universidades públicas en articulación con Pami. En Bariloche se desarrolla con propuestas impulsadas por la Universidad Nacional del Comahue y la Universidad Nacional de Río Negro.
Priscilla Edwards, coordinadora en la sede local de la UNCo, explicó que el objetivo excede lo académico. “Es un programa sociopreventivo. La meta no es solo acceder al conocimiento, sino que eso funcione como una excusa para reunirse, vincularse y volver a la vida universitaria”, señaló.
Formación, vínculos y contención
Actualmente, en Bariloche se ofrecen alrededor de 30 propuestas, con modalidades presenciales y virtuales. La opción a distancia fue incorporada para facilitar el acceso en una ciudad donde el clima y las distancias muchas veces dificultan la movilidad.
La oferta incluye teatro, movimiento, alfabetización tecnológica, fotografía, poesía, historia, producción vegetal, huerta, recolección de hongos, música, radio, nutrición e idiomas, entre otras alternativas.
Desde la Universidad Nacional de Río Negro, Sebastián de la Serna destacó que el espíritu del programa apunta a integrar a las personas mayores al ámbito educativo y social. “Muchas veces se cree que ya no tienen nada más que aprender. No es así, y además tienen mucho para enseñar”, afirmó.
En la sede Andina, la UNRN prevé para el primer cuatrimestre de 2026 un total de 14 talleres en Bariloche y 11 en El Bolsón. Estiman que unas 1.200 personas mayores participan cada año de las distintas propuestas.
Un espacio frente al déficit de opciones
Referentes del programa remarcan que existe una alta demanda de espacios destinados a este sector etario, más allá de los centros de jubilados tradicionales. “Hay una enorme necesidad de aprender, socializar y generar nuevos vínculos. Se forman grupos muy sólidos y muchas veces terminan siendo grandes amistades”, sostuvo De la Serna.
También explicó que las propuestas se ajustan a los intereses de los participantes. Al finalizar cada cuatrimestre, Pami realiza encuestas para conocer qué talleres valoran más y qué nuevas temáticas desean incorporar.
Además del aspecto recreativo y formativo, el programa también cumple una función de acompañamiento. Docentes y coordinadores trabajan junto a personal de Pami para detectar posibles situaciones de vulnerabilidad, problemas de salud o casos de violencia.
Envejecimiento activo y saludable
Otra de las iniciativas en marcha es la Diplomatura en Envejecimiento Activo y Saludable, impulsada mediante un convenio entre la Universidad Nacional del Comahue y la Fundación Rafam Argentina.
La psicogerontóloga Gabriela Matozza, una de sus impulsoras, explicó que el objetivo es promover una mirada integral sobre la longevidad. “Vivimos más años, pero para que esa longevidad sea disfrutable debe haber salud, lazos sociales e inserción comunitaria”, indicó.
Según planteó, el desafío no es solo llegar a viejo, sino hacerlo en buenas condiciones. Para eso, remarcó la necesidad de políticas públicas sostenidas que garanticen salud física, emocional, social y acceso a derechos.
Mientras la población envejece y cambian las demandas sociales, en Río Negro crecen las experiencias que buscan transformar esa etapa de la vida en un tiempo activo, participativo y con nuevas oportunidades.
Fuente: Medios




