Un equipo interdisciplinario impulsado desde el Harvard Innovation Lab trabajó durante seis meses en el diseño urbano de Punta Colorada, el proyecto que busca desarrollar una nueva ciudad sobre la costa atlántica de Río Negro, en pleno corredor energético de la Patagonia.
La planificación estuvo a cargo del Laboratorio de Ideas Sostenibles (LIS), un think tank especializado en desarrollo territorial y políticas urbanas en América Latina. El proyecto fue liderado por el politólogo Joaquín Tomé junto a las arquitectas urbanistas Luciana Pacheco y Paloma Carignani, además del arquitecto paisajista Brian Kohan.
La propuesta urbana apunta a ordenar el crecimiento de Punta Colorada en un contexto atravesado por el avance de proyectos energéticos, logísticos y turísticos vinculados al Golfo San Matías y el desarrollo de la Patagonia atlántica.
Según explicaron desde el equipo, el objetivo fue diseñar una ciudad capaz de crecer de manera planificada sin perder integración con el paisaje natural y los ecosistemas costeros.
El masterplan contempla la creación de corredores verdes, espacios públicos, ciclovías, áreas comerciales, hotelería, oficinas, servicios tecnológicos y sectores gastronómicos, además de infraestructura vinculada a la actividad energética y logística.
Punta Colorada se ubica entre Sierra Grande y Playas Doradas, sobre la costa atlántica rionegrina. La zona ya cuenta con algunas obras de infraestructura inicial, como red eléctrica, fibra óptica y servicios básicos en sectores urbanizados.
Uno de los ejes centrales del proyecto fue evitar modelos urbanos asociados exclusivamente a ciudades petroleras tradicionales. Los urbanistas señalaron que la intención es promover una escala más integrada al entorno, con prioridad para la caminabilidad, los espacios comunes y la relación con el paisaje.
Además del impacto regional, el caso de Punta Colorada comenzó a generar interés académico internacional. Según indicó Tomé, el proyecto fue analizado recientemente en un seminario de maestría de la Universidad de Harvard, donde estudiantes trabajaron sobre los desafíos de planificar ciudades vinculadas a grandes procesos energéticos y ambientales.
El desarrollo urbano proyectado se apoya sobre tres pilares principales: producción energética, turismo y preservación ambiental, en un escenario donde el crecimiento de la actividad económica podría transformar la costa atlántica patagónica durante los próximos años.




