La inflación de julio fue del 2,1%, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), y marcó una leve aceleración respecto del 1,9% registrado en junio. El dato interrumpió la tendencia descendente que el Gobierno buscaba profundizar durante el segundo semestre y se ubicó por encima del 2% mensual.
El resultado también volvió a poner bajo la lupa el pronóstico del presidente Javier Milei, quien había planteado que la inflación podía acercarse a cero durante la segunda mitad del año. Sin embargo, los economistas coinciden en que el dato de julio estuvo fuertemente condicionado por factores estacionales y que, por ahora, no representa un cambio brusco en la dinámica general de los precios.

Vacaciones de invierno: el principal factor del aumento
Uno de los principales motivos detrás del incremento fue el comportamiento de los precios estacionales, que avanzaron 4,5% durante julio.
Las vacaciones de invierno impulsaron especialmente los valores vinculados con el turismo, la recreación y la gastronomía. Dentro del IPC, la división que más aumentó fue Recreación y cultura, con una suba del 5%.

Le siguió Restaurantes y hoteles, que registró un incremento del 2,8%.

El economista jefe de EcoAnalytics, Santiago Casas, explicó que el resultado no fue inesperado y recordó que el IPC de la Ciudad de Buenos Aires había marcado una suba del 2,9% en julio, anticipando parte del impacto de las vacaciones.
Desde la consultora LCG también consideraron que el resultado se encontraba dentro de las previsiones y remarcaron la incidencia de los aumentos relacionados con el turismo y los consumos propios del período de vacaciones.
Alimentos y dólar, otra presión sobre los precios
Además de los factores estacionales, los especialistas señalaron otros elementos que contribuyeron al incremento del IPC.
Uno de ellos fue la evolución del tipo de cambio mayorista. El economista de la Fundación Libertad y Progreso, Julián Neufeld, señaló que entre mayo y julio el dólar mayorista acumuló una depreciación cercana al 6%, con impacto sobre los bienes transables.

En ese contexto, Alimentos y bebidas no alcohólicas registró una suba del 2% en julio, luego de haber tenido una incidencia menor durante el mes anterior.

Según Neufeld, el movimiento respondió principalmente a factores transitorios y al traslado de parte de la variación cambiaria hacia los precios.
También subieron las tarifas y los servicios
Otro componente que ejerció presión fue el de los precios regulados, que aumentaron 2,1% durante julio.
En esta categoría se registraron incrementos vinculados con transporte público, electricidad y servicios de medicina prepaga, entre otros.

De esta manera, el resultado mensual estuvo determinado por una combinación de factores: los aumentos estacionales propios de las vacaciones de invierno, el comportamiento del dólar, los alimentos y las actualizaciones de algunos servicios regulados.

La inflación núcleo también se aceleró
Aunque el componente estacional tuvo un peso importante, los especialistas también observaron una señal relevante en la inflación núcleo, que excluye los precios más volátiles y los regulados.
Este indicador pasó del 1,6% en junio al 1,8% en julio, lo que muestra que la aceleración no estuvo explicada únicamente por las vacaciones de invierno.

Desde LCG señalaron que la evolución de la inflación núcleo merece atención, aunque consideraron que el comportamiento de los precios estacionales y regulados permite explicar buena parte del resultado general.
Así, el 2,1% de julio representa una aceleración moderada respecto de junio, pero también funciona como una señal para el Gobierno, que deberá demostrar en los próximos meses si el repunte estuvo limitado a factores transitorios o si existe una mayor dificultad para continuar reduciendo la inflación mensual.
Fuente: Medios


