La intendenta de General Roca, María Emilia Soria, confirmó que buscará reunirse con el vicegobernador Pedro Pesatti en medio del reordenamiento político que ya comenzó a tomar forma de cara a las elecciones provinciales de 2027.
“Si Pedro está dispuesto, por supuesto que voy a pedirle una audiencia”, afirmó Soria, luego de que Pesatti manifestara públicamente su intención de abrir conversaciones con distintos sectores, especialmente con dirigentes vinculados al peronismo.
La declaración agitó el escenario político rionegrino y volvió a poner sobre la mesa la posibilidad de nuevos acuerdos y realineamientos.
La jefa comunal dejó en claro que no piensa esperar los tiempos formales de campaña y reconoció que el clima electoral “ya se adelantó”. En ese marco, comenzó a proyectar una construcción política más amplia fuera de Roca, con presencia en ciudades estratégicas como San Carlos de Bariloche, donde recientemente compartió actividades con el exintendente Gustavo Gennuso.
Soria sostuvo que el peronismo será el eje del armado opositor, aunque remarcó que no alcanzará únicamente con el PJ para disputar el poder provincial.
“La coyuntura exige amplitud”, señaló, en una definición que muchos interpretan como un mensaje tanto hacia adentro del justicialismo como hacia sectores desencantados con Juntos Somos Río Negro.
En sus declaraciones también cuestionó el tono del oficialismo y criticó las descalificaciones personales en la discusión pública. En particular, salió en defensa de Gennuso tras los dichos del gobernador Alberto Weretilneck, quien había sugerido que el exintendente debería “ir a un psicólogo”.
“Hay un límite”, advirtió Soria, al denunciar ataques políticos y personales contra ella y contra la ciudad de Roca. Según afirmó, esos cruces aceleraron su decisión de involucrarse de lleno en la discusión provincial.
Mientras el oficialismo intenta ordenar su propia interna y sostener la gestión en un contexto económico complejo, la dirigente roquense empieza a mostrarse como una de las figuras con mayor intención de disputar poder en Río Negro. Y en ese camino, el eventual diálogo con Pesatti podría convertirse en una señal política de alto impacto para el tablero provincial.




